"Educar en libertad me parece la cosa más difícil del mundo. La más necesaria. Y es difícil porque hay padres que, por afanes de libertad, no educan. Y padres que por afanes educativos no respetan la libertad. Hacer ambas cosas a la vez es acaso como construir un círculo cuadrado. Algo que sería imposible si no existiera el milagro del amor."


J.L. Martín Descalzo "Las razones de su vida"



11/7/10

La Carta de los derechos de la familia

En 1980, en el seno de la Iglesia Católica, nació esta carta sobre los derechos de la familia. Copio aquí el artículo 5, relacionado con la educación de los hijos que no tiene desperdicio:

Por el hecho de haber dado la vida a sus hijos, los padres tienen el derecho originario, primario e inalienable de educarlos; por esta razón ellos deben ser reconocidos como los primeros y principales educadores de sus hijos.
a) Los padres tienen el derecho de educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas, teniendo presentes las tradiciones culturales de la familia que favorecen el bien y la dignidad del hijo; ellos deben recibir también de la sociedad la ayuda y asistencia necesarias para realizar de modo adecuado su función educadora.
b) Los padres tienen el derecho de elegir libremente las escuelas u otros medios necesarios para educar a sus hijos según sus conciencias. Las autoridades públicas deben asegurar que las subvenciones estatales se repartan de tal manera que los padres sean verdaderamente libres para ejercer su derecho, sin tener que soportar cargas injustas. Los padres no deben soportar, directa o indirectamente aquellas cargas suplementarias que impiden o limitan injustamente el ejercicio de esta libertad.
c) Los padres tienen el derecho de obtener que sus hijos no sean obligados a seguir cursos que no están de acuerdo con sus convicciones morales y religiosas. En particular, la educación sexual --que es un derecho básico de los padres-- debe ser impartida bajo su atenta guía, tanto en casa como en los centros educativos elegidos y controlados por ellos.
d) Los derechos de los padres son violados cuando el Estado impone un sistema obligatorio del que se excluye toda formación religiosa.
e) El derecho primario de los padres a educar a sus hijos debe ser tenido en cuenta en todas las formas de colaboración entre padres, maestros y autoridades escolares, y particularmente en las formas de participación encaminadas a dar a los ciudadanos una voz en el funcionamiento de las escuelas, y en la formulación y aplicación de la política educativa.
f) La familia tiene el derecho de esperar que los medios de comunidación social sean instrumentos positivos para la construcción de la sociedad y que fortalezcan los valores fundamentales de la familia. Al mismo tiempo ésta tiene derecho a ser protegida adecuadamente, en particular respecto a sus miembros más jóvenes, contra los efectos negativos y los abusos de los medios de comunicación.


Nota: la negrita es mía.

7/7/10

"Por lo tanto, la clave de la transformación es que las familias descubran la necesidad y urgencia de preocuparse menos de "hacer" para "tener"- la causa principal de la desintegración matrimonial y familiar- y dedicar más esfuerzo y prioridad a ser familias"

Gabriel Calvo "Energía familiar"

5/7/10

Naturaleza"¿Cómo debiera estar constituido un medio circundante saludable, cuyas energías fueran indicadas para que el niño las absorbiera mediante su organismo sensorio? Tenemos, antes que nada, la naturaleza externa como precioso mundo empírico: el campo, la flor, el animal, el río, el lago, el bosque, las nubes; todos ellos suministrando, mejor dicho, regalando, impresiones sensorias que contribuyen a la construcción del cuerpo. Ver los colores del arco iris, oír el gorjeo de los pájaros, oler la resina del los árboles, saborear la baya en el bosque, sentir la frescura del agua: todo eso son las impresiones sensorias que tienen benéfico significado para el desarrollo físico del niño"

"Como pueden los padres estimular el aprendizaje de sus hijos"
Willi Aeppli

2/7/10

¿TIENE TU HIJO DÉFICIT DE NATURALEZA?

En un charco...
Charlotte Mason recomendaba que los niños pasasen alrededor de seis horas diarías en contacto con la naturaleza, en invierno es realmente dificil, pero ahora con las vacaciones y el buen tiempo podemos cargarnos de horas extras. Es una buena alternativa a la televisión y todos sabemos que los niños cuando tienen agua, arena, árboles, rocas etc...se olvidan de todo lo demás y pueden permanecer horas absortos. Hasta incluso adultos que aún conservan a su niño interior bastante intacto, se ven en la playa haciendo sus castillitos y fortalezas con auténtica pasión. Comparto este artículo que leí hace años y me encantó. Este si que es un déficit que poseen muchos de nuestros niños y que pasa inadvertido!!!

Escrito por Constanza Villanueva.


Fue Richard Louv, periodista y prolífico autor, el que inventó el término y lo hizo popular a través de su libro "El último chico en el bosque". La denominación "déficit de naturaleza" busca retratar una carencia de peso en la infancia del siglo XXI que casi no necesita explicación. Todas las personas mayores en la actualidad saben destacar las diferencias entre sus aventuras infantiles y los juegos que hoy atraen a los niños. Todos los adultos sabemos lo que es embarrarse y trepar un árbol (y la gran mayoría lo evoca con una nostalgia añorante), algo que los niños de hoy en día miran con reticencia. Y somos varios los que nos preguntamos con frecuencia sino es insalubre que la generación más joven no estimule su imaginación en espacios abiertos. Louv decidió indagar en esto cuando investigaba para su libro "El futuro de la infancia" y descubrió que la falta de contacto con la naturaleza tiene efectos físicos y psicológicos en las personas.
Los niños pasan demasiado tiempo encerrados. Van de la casa a la escuela, a centros de actividades y a casa otra vez. Entienden más que sus mayores de tecnología y muestran mayor facilidad para adaptarse al cambio. En muchas cosas parecen ser más "avispados" de lo que éramos nosotros a su edad o hasta, quizás, más inteligentes. Sin embargo, esta "madurez" prematura les está jugando en contra. Cada vez son más comunes el síndrome de déficit de atención y la obesidad infantil y hay otros efectos como el estrés o la depresión que pueden estar ligados con la falta de naturaleza en sus vidas. Cuando un niño se golpea o corta en la actualidad, los padres se alborotan; en seguida van al médico y lo llenan de remedios, vendas y cuidados. No es que esté mal cuidar a nuestros hijos, pero estamos ejerciendo una sobreprotección que ignora nuestras propias experiencias. En las "infancias viejas" (allá por los 70's u 80's) sufríamos raspaduras regularmente, muchos nos hemos fracturado cayendo de árboles o rodando por pendientes, cortado con botellas rotas o clavos oxidados. Muchos veíamos menos la aguja de una vacuna antitetánica que la que nuestras madres usaban para tejer y sin embargo aquí estamos: sanos y salvos, llenos de experiencias y saludables (y agradables) memorias.
Louv destaca que no son las ciudades y la tecnología los únicos responsables del déficit de naturaleza; los padres forman parte de las causas. La inseguridad social creciente los obliga a remarcar más que nunca el "no hables con extraños" y limitan el esparcimiento de sus hijos a un área marcada y conocida, a moverse en automóvil y no salir mucho de casa.
En el libro "El último chico en el bosque" Louv sugiere que los niños que son expuestos a la naturaleza muestran mejoras intelectuales, espirituales y físicas en comparación a los que se mantienen encerrados. Las actividades en la naturaleza probaron disminuir el estrés, aguzar la concentración y promover resoluciones creativas a problemas. Louv y varios investigadores más consideran que ésta es una buena terapia para el síndrome de déficit de atención y otros males que afectan a los niños. Louv va un poco más allá, sugiriendo que mientras aumentar la exposición de los niños a la naturaleza puede ayudarlos a centrarse, la existencia de desórdenes es evidencia de que dos generaciones de alienación pueden haber resultado en un daño considerable ya hecho a nuestros niños. Y es que el periodista no olvida destacar que, más allá de los pequeños, a los mayores también nos hace bien un poco de verde en nuestras vidas.
El libro de Louv cita evidencia de que los niños necesitan de la naturaleza para desarrollar sus sentidos de aprendizaje y creatividad.Estudios en Estados Unidos, Suecia, Australia y Canadá han demostrado que los chicos que juegan en escenarios naturales (con ríos, campos y árboles) son más propensos a crear sus propios juegos y mostrar mayor cooperación que aquellos que juegan en escenarios armados. Y es que en los ambientes controlados no hay verdadera experimentación ni riesgo. Aunque, precisamente, el riesgo es lo que los padres desean evitar, es lo que más nos enseña y estimula la creatividad a la hora de encontrar soluciones.El déficit de naturaleza no es una enfermedad que requiera de pastillas o tratamientos inclementes. Por el contrario, puede solucionarse recuperando esa costumbre perdida que tan bien nos hizo cuando nosotros fuimos pequeños.
Louv ha iniciado una campaña denominada "Ningún chico es dejado dentro" para ayudar a disminuir las horas que los niños pasan conectados a un medio electrónico. Y la Federación Nacional de Vida Salvaje ha iniciado un programa de U$S1.5 millones llamado "Niños en el bosque" para combatir el déficit de naturaleza. Estos programas están implementándose en diferentes estados, sumando experiencias en ambientes naturales a las materias de ciencias en las escuelas y excursiones de 3 días en las Rocosas.Los chicos de ahora aprenden de naturaleza en sus libros y entienden más sobre la selva amazónica de lo que nosotros comprendíamos años atrás. Pero la falta de contacto con la naturaleza intelectualiza el aprendizaje y los vuelve desapegados. Y son ellos los que deberán luchar por preservarla de aquí a unos años. Es hora de volver a encarrilar nuestra unión con la naturaleza. Tanto la de nuestros niños como la propia. Acá el artículo: http://www.neoteo.com/deficit-de-naturaleza.neohttp://www.neoteo.com/deficit-de-naturaleza.neo