"Educar en libertad me parece la cosa más difícil del mundo. La más necesaria. Y es difícil porque hay padres que, por afanes de libertad, no educan. Y padres que por afanes educativos no respetan la libertad. Hacer ambas cosas a la vez es acaso como construir un círculo cuadrado. Algo que sería imposible si no existiera el milagro del amor."


J.L. Martín Descalzo "Las razones de su vida"



28/6/10

VIVIR SIN TELE VI

Esto parece una cruzada anti-televisiva, por lo que va a ser el último post sobre la tele, al menos de momento. Este momento de las vacaciones puede ser un momento ideal para darle vacaciones también al aparatito y probar que tal nos va la vida sin él.
Aunque llevo bastantes años viviendo sin televisión, ella siempre estuvo presente en mi vida y nunca me cuestioné nada acerca de la misma, era lo habitual.....mirar la tele después de hacer los deberes del cole, los domingos y los sábados después de comer...lo que hacían o hacen todavía la mayoría de niños, jóvenes y adultos de nuestra sociedad. Podríamos afirmar que el uso de la televisión es algo universal, la encuentras en casas de personas ricas, pobres, cultas, ignorantes, conservadoras, liberales, de una u otra tendencia política o religiosa....
La primera vez que oí que algunas personas nunca veían la tele, fue en la facultad y se trataba de algunos profesores despistados y frecuentemente absortos en sus investigaciones y estudios. Ello me producía cierta sorpresa pareciéndome curioso e incluso simpático…. pero al fin y al cabo eran filósofos, siempre un tanto chiflados y fuera del mundo…
Cuando mi marido y yo nos casamos, al organizar la casa no reparamos en la televisión, era algo que nos traía sin cuidado ya que la vida en el campo tampoco te deja demasiado tiempo libre…siempre hay algo que hacer y además bastante más, sino atrayente, al menos más urgente.
Heredamos una muy antigua de mis padres que desecharon al mudarse, la colocamos en un rincón del salón (en el suelo) y ahí estuvo un tiempo. Algunos familiares “preocupados” por nosotros nos dieron dinero para comprar un artefacto en condiciones y nosotros que veíamos muy bien un canal o dos…pensamos que a ese dinero le podíamos dar mejor uso, por lo que nunca llegamos a tener una tele mejor. Cada vez se veía menos y cuando nuestro hijo mayor tenía unos dos o tres años en un "destrasteo compulsivo" que me afecta en cada embarazo, convencí a mi esposo para que la donase y de esta manera tan sencilla nos libramos del extraño.
O sea que en realidad no fue algo muy pensado ni meditado sino más bien algo que nos llegó, parece ser que más pronto o más tarde tenía que salir de nuestras vidas…
Aunque hay que reconocer que es muy poco habitual vivir sin una tele en casa, esto no quita que algunos hayamos logrado sacarla de nuestros hogares y cada día nos encontremos más felices de pertenecer a esta minoría. Y estas son algunas de nuestras razones:

• En nuestro deseo de proteger a los niños y proporcionarles un ambiente adecuado para su desarrollo, consideramos la televisión como una amenaza y un peligro. Son pocos los espacios libres de violencia, agresividad, malas palabras, sensacionalismo, falta de respeto, manipulación, invitación al consumo desmesurado, sexo distorsionado etc.…
¿De qué me sirve educar a mis hijos en valores si luego los dejo ante las imágenes de la televisión, de los dibujos, de los anuncios? Selecciono cuidadosamente los libros que les leemos, los lugares a los que acudimos con ellos, las amistades, los ambientes, la música que escuchan, nuestras conversaciones…todo ello buscando que cada vez sean mejores personas y un poco más sabios. Y nada de esto ejerce una influencia tan tremenda como las imágenes televisivas, no hemos más que mirar a nuestro alrededor para ver como las niñas y los niños abandonan cada vez antes la infancia (quemando etapas preciosas) y se visten imitando a las cantantes, modelos, presentadoras e imitan sus maneras, sus ademanes, sus comportamientos, muchas veces con desastrosas consecuencias...
• La televisión siempre o casi siempre es motivo de “conflicto” en las familias, de hecho es frecuente que en muchas casas haya tantos aparatos como miembros tiene la familia, para que cada uno pueda ver lo que quiera…Termina distanciando. La tele reduce casi inevitablemente el encuentro y el diálogo.
• El tiempo que se le dedica, se le roba a otra actividad y bajo mi punto de vista, casi cualquier cosa es más rica y provechosa para el cuerpo y para el espíritu. La lectura, el juego, el diálogo, el trabajo, pero incluso el no hacer nada…puede ser pero que muy interesante.
• Yo creo en la autorregulación y se la permito y fomento a mis hijos, en la medida de lo que considero razonable. Pienso que sus cuerpos son sabios y saben cuándo necesitan ingerir alimentos o bebida (pero dándoles a elegir alimentos y bebidas sanas y naturales) También dejo que se pongan mayor o menor abrigo escuchándose a ellos mismos y no a mi, les dejo bastante libertad de movimientos, vamos que confío en ellos…pero discrepo absolutamente con los padres que equiparan todo lo mencionado con la televisión, el ordenador o a las consolas. Todo esto no es natural sino extraño y ajeno a la naturaleza humana. Yo puedo dejar a un niño que elija si quiere merendar plátanos, naranjas o pan con aceite…pero nada de esto se puede poner al lado de una bolsa de chuches, de chocolatinas o de patatas fritas. Parece muy obvio que no es lo mismo... Y aunque ciertamente llegase ese momento en que se “empachasen” de tele y no quisieran más, ¿qué imágenes han visto? ¿de qué manera les ha afectado o impactado? La mayoría de las veces no hay un adulto al lado, además me imagino que si les interrumpes constantemente para mostrar tu desacuerdo finalmente es un sinsentido. Si no te gusta para qué lo ves. Si estás constantememente criticando o censurando la programación que ofrece la parrilla televisiva,lo más sensato parece apagarla o incluso ni encenderla. No entiendo que mucha gente siempre hable mal de la tele, no le guste nada que sus hijos estén “enganchados”, que pierdan tanto tiempo etc...pero en cambio ni se planteen regalarla, proponer otro tipo de actividades, hacer algo juntos como familia, algún voluntariado…las posibilidades son casi infinitas y se acabaron todos los problemas.
• Estoy convencida de que los niños tienen derecho a lo mejor, a todo aquello que les pueda nutrir, enriquecer, proporcionar seguridad y nosotros somos los que se lo hemos de proporcionar. Son organismos en pleno desarrollo, creciendo e impregnándose de todo lo que les rodea y la televisión suele generar sentimientos de inseguridad o de miedo, en muchas ocasiones por el sensacionalismo de las noticias. No es lo mismo hablarles de la guerra, leerles la noticia de un periódico, que presenciar una imagen para la cual no están preparados ni maduros. No todo es lo mismo, no todo vale y además no se puede decir: “lo observé y no pasó nada”, lo malo daña siempre. La filosofía que impera en los medios como la televisión es frecuentemente el dinero y nada más, aparte de intereses políticos o ideológicos determinados que casi con toda seguridad no son los nuestros.
• Ciertamente hay programas buenísimos y muchísimas familias maravillosas comprometidas con la educación de sus hijos que no les dejan solos ante las pantallas, que comentan con ellos, les enseñan a ser críticos y no creer todo lo que dice la tv, que seleccionan lo que van a ver, eligiendo tan solo aquello de calidad. Pero personalmente y en mis circunstancias actuales me parece un trabajo tan grande, que no me merece la pena, pues esos beneficios los puedo obtener utilizando videos o programas que puedo poner ocasionalmente en el ordenador y me evito la tentación de terminar utilizando la tv como niñera. No se trata de rechazar la tecnológia, sino tan solo de utilizarla en tanto en cuanto me beneficia.
• Tampoco creo que sea demasiado sano para los críos estar expuestos a la tele, sentados, pasivos…Y luego pasa frecuentemente que cuando no hay tele se aburren, no saben que hacer, están demasiado acostumbrados a que les entretengan y no saben buscarse sus propios recursos…Me recuerda a este relato que me encanta:
“Anoche mi mamá y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida… entre otras estábamos hablando del tema de vivir y morir.
Le dije: ‘Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. ¡PREFIERO MORIR!”
¡¡Entonces, mi mamá se levantó con una cara de admiración … y me desenchufó el televisor, el DVD, el cable de canal +, Internet, la PC , el mp 4, el cable de la cámara digital, la Play Station, la consola Wii , el teléfono fijo, me quitó el móvil, la web cam, la ipod y el tamagochi. y me tiró todas las cervezas y coca-colas!!!
¡¡CASI ME MUERO!!
• Hay también un motivo estético que no por frívolo he de ignorarlo, y es que no me gustan nada las televisiones por lo que no se donde ubicarlas y todavía ¡¡¡¡aquellas televisiones de antaño cuadraditas tenían su encanto!!!!!!, pero los “plasmas” de ahora no, nooooo y lo que más odio son las antenas y al vivir en una casa baja nuestro tejado tendría que llevar una de ellas, je,je…(Esto es sólo una broma...)
Y estas son algunas de nuestras razones( en los anteriores post he mostrado alguna más) para no tener tele, nunca se sabe si... tal vez... más adelante…Hasta ahora los niños nunca nos han pedido una (por lo cual todo es demasiado fácil), saben de su existencia pues la ven cuándo van a casa de familiares, de amigos, en restaurantes, en tiendas y ni que decir tiene que se quedan hipnotizados y es cuándo yo suelo bromear en voz alta y decirles: “¡¡¡¡pero chicos parece que nunca veáis la tele!!!!”
Ellos son conscientes de que en cada familia se tienen unas costumbres y que muchas de ellas difieren con las nuestras y ya está. Hasta ahora este tipo de cuestiones no les afecta, al fin y al cabo es obvio: Todos somos diferentes.



Estas familias las encontré aquí.
Este post fue también publicado originalmente en "paideia en familia"

11/6/10

VIVIR SIN TELE V

"Dos instituciones controlan a día de hoy la vida de nuestros hijos:
la televisión y la escuela, por este orden. Ambos reducen el mundo
real de sabiduría, fortaleza, templanza y justicia hacia
una abstracción sin final y sin frenos."


Fragmento de un discurso del veterano profesor estadounidense John Taylor Gatto (1935) pronunciado el 30 de enero de 1990 cuando recibió el galardón de Maestro del Año de Nueva York que le fue otorgado durante tres años consecutivos.

7/6/10

VIVIR SIN TELE IV (El extraño)

"Unos cuantos años después que yo naciera, mi padre conoció a un extraño, recién llegado a nuestra pequeña población.Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este encantador personaje, y enseguida lo invitó a que viviera con nuestra familia. El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros.
Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia; en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial.Mis padres eran instructores complementarios: Mi mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer. Pero el extraño era nuestro narrador. Nos mantenía hechizados por horas con aventuras, misterios y comedias. El siempre tenía respuestas para cualquier cosa que quisiéramos saber de política, historia o ciencia. ¡Conocía todo lo del pasado, del presente y hasta podía predecir el futuro!Llevó a mi familia al primer partido de fútbol. Me hacia reír, y me hacía llorar. El extraño nunca paraba de hablar,pero a mi padre no le importaba..... Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado para honrarlas. Las blasfemias, las malas palabras, por ejemplo, no se permitían en nuestra casa…Ni de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualquier visitante.Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba pronunciar la palabra esa.....y otras que quemaban mis oídos e hicieron que papá se retorciera y mi madre se ruborizara. Mi papá nunca nos dio permiso para tomar alcohol. Pero el extraño nos animó a intentarlo y a hacerlo regularmente. Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidas.Hablaba libremente (demasiado) sobre sexo. Sus comentarios eran a veces evidentes, otras sugestivos, y generalmente vergonzosos.Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño.Repetidas veces lo reprendieron y raramente hizo caso a los valores de mis padres y NUNCA le pidieron que se fuera. Han pasado más de cincuenta años desde que el extraño se mudó con nuestra familia. Desde entonces ha cambiado mucho; ya no es tan fascinante como era al principio. No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la casa de mis padres, todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando a alguien para que escuchara sus charlas y para verlo dibujar sus cuadros..¿Su nombre? Nosotros lo llamamos:

t e l e v i s o r...

Nota:Se requiere que este artículo sea leído en cada hogar.¡Ahora tiene una esposa que se llama Computadora y un hijo que se llama Celular!
PD: gracias a Dios mi extraño se fue de mi casa!!!! "

6/6/10

VIVIR SIN TELE III (El niño estresado y la televisión)

Artículo publicado originalmente en "paideia en familia"

Los medios de comunicación que tienden a invadir todos los ámbitos vitales son también un área de la vida moderna que ejerce presiones sobre niños y jóvenes acelerando su ritmo de vida.
"Es obvio que los medios de comunicación inundan al niño con la vida problemática de la sociedad que nos rodea. El ya no tiene que descifrar el lenguaje adulto para darse cuenta de qué están hablando; las imágenes no dejan duda alguna sobre los temas tratados. Gracias a la presencia de los medios de comunicación en los hogares, los niños imitan el lenguaje, el tono, las poses de los adultos . Este hecho nos hace creer que ellos son más adultos de lo que realmente son y que "saben tantas cosas". Por lo tanto muchas veces juzgamos mal su madurez verdadera y los tratamos como si fueran casi adultos. Los mismos programas, las mismas propagandas hacen que todos quieran hacer y tener lo mismo. Se borran muchas diferencias individuales, causando una pérdida de identidad personal que debilita al individuo y hace buscar seguridad ficticia en la pertenencia a un grupo. Así se crean dependencias peligrosas y muchas expectativas de lo que pueda venir desde fuera"

Rebeca Wild (Fundación Educativa Pestalozzi) Boletín nº 21

1/6/10

VIVIR SIN TELE II (Documentales culturales)

Frecuentemente los defensores de la televisión suelen argumentar cualquier cosa para tratar de rescatar la tele. !Sin ella no sabemos lo que pasa en el mundo! !Estaríamos desconectados de nuestra sociedad moderna! ! Y no nos olvidemos de las películas culturales!
Las películas culturales no dejan de ser un sustituto muy distorsionado de la realidad, sobre todo para un niño que todavía carece de estructuras seguras para comprenderla. ¿Dónde en la naturaleza oímos por ejemplo música clásica o explicaciones dadas con una voz melodiosa, cuando ponemos pie en la playa o en la selva amazónica? ¿Cuándo se nos presentan de golpe cantidades de animales salvajes apenas entramos en la estepa africana o multitud de peces exóticos apenas nos metemos a bucear en el mar? La vida real es siempre lenta (que nos lo digan a nosotros con el huerto...) y requiere de paciencia para descubrir sus secretos. Los programas culturales, en cambio, nos dan la sensación de "haberlo visto todo" sin siquiera salir de casa y así disminuyen la respuesta del niño a los estímulos naturales, tal como se presentan en la realidad. Lo vuelven impaciente cuando algo requiere esfuerzo; aburrido cuando las cosas no vienen de afuera, sino hay que hacérselas uno mismo, con iniciativa, imaginación y esfuerzos propios.
Para que desarrolle bien el niño tiene que moverse, tiene que manipular objetos, desenvolverse en situaciones concretas. Tiene que comentar lo que realmente está haciendo, no solo repetir lo que oye decir a otros.
Esta combinación compleja de sus experiencias vitales, sobre todo el decir lo que hace, produce imágenes en el hemisferio derecho que sirven de material para un razonamiento creativo. Pero el niño frente a la tele no hace nada concreto. Se llena de palabras e imágenes ajenas que ya son hechas por otros y así pierde muchas oportunidades para madurar dentro de si estructuras confiables a la realidad. Se acostumbra a vivir de sustitutos que vienen de fuera, manteniendo la ilusión de estar viviendo "pleno", mientras que la vida real pasa a su lado, desapercibida.
!Cuantas oportunidades perdidas de compartir experiencias reales, de prestarnos atención, de escucharnos, de compartir alegrías y penas reales, de tomar responsabilidades concretas por culpa de ese cajoncito iluminado sin el cual se cree que ya no se puede vivir adecuadamente en nuestra sociedad de progreso!

(Boletín nº20 de la Fundación educativa Pestalozzi. Rebeca Wild)
Artículo publicado originalmente en Paideia en familia