"Educar en libertad me parece la cosa más difícil del mundo. La más necesaria. Y es difícil porque hay padres que, por afanes de libertad, no educan. Y padres que por afanes educativos no respetan la libertad. Hacer ambas cosas a la vez es acaso como construir un círculo cuadrado. Algo que sería imposible si no existiera el milagro del amor."


J.L. Martín Descalzo "Las razones de su vida"



23/1/10

TIEMPO PARA EL JUEGO

Hace unos años tuve la oportunidad de asistir a un curso impartido por José Miguel Castro, profesor de universidad,que lleva 20 años trabajando en el campo de la expresión. Aquí os dejo parte de una entrevista que le hicieron en el 2002 y que no tiene desperdicio:

¿Qué se aprende jugando?
Juego
Estamos tan manipulados por nuestro sistema educativo, que parece un invento esto de aprender por el juego. Y la verdad es que el auténtico aprendizaje se hace jugando. Si revisas los creadores de la historia en cualquier campo artístico, encuentras algo común: son adultos que han conservado su capacidad de juego. Desde Galileo, que tiraba piedras desde lo alto de la torre de Pisa, como puede hacerlo un adolescente, pasando por Da Vinci, que destripaba cadáveres en vez de cochecitos para ver cómo eran por dentro. Son jugadores que conservan su curiosidad por el mundo, esa curiosidad despierta interés y ese interés es el origen del verdadero aprendizaje.
Sin embargo, en la educación reglada el juego es residual, sólo se aplica en los niveles más elementales. La tendencia de Occidente, ya extendida a todos los rincones del mundo, es pensar que sólo se puede aprender con enseñanza organizada. Y nosotros creemos que la enseñanza dificulta el aprendizaje, y en ocasiones, lo entorpece y lo destruye completamente. Por ejemplo, tú me preguntas cómo sale el verde. Si te contesto, con el azul y el amarillo, en ese momento he matado tu curiosidad, porque te doy la respuesta. En cambio, si te pongo el material necesario para que tú misma descubras cómo se consigue el verde, no importa si es en un minuto o en un año, al final encuentras el verde, y esto te proporciona tal satisfacción, que te impulsa a seguir buscando.

Da la impresión de que los niños y niñas cada vez juegan menos.

No tienen tiempo para jugar, porque los padres delegan cada vez más su educación en los demás. En estos tiempos de competitividad, el padre y la madre trabajan y buscan cuidadores sustitutos, como la escuela o la guardería. Como el horario de la escuela ya no es suficiente, buscan actividades extraescolares. Los niños deben enfrentarse a jornadas de muchísimas horas, manifiestan cansancio, se aburren con todo y apenas juegan. Tienen poco tiempo libre y el poco que tienen lo pasan viendo la televisión. Los niños son cada vez más altos y más guapos, pero más débiles, y con un umbral de frustración más bajo, son más caprichosos, no saben posponer las cosas. Son víctimas de una sociedad consumista, y el que tenga capacidad de consumo se sentirá feliz, y el que no será desgraciado.

Un panorama bastante desolador. ¿Hay alguna esperanza?

Yo no sé qué solución global hay. Pero, particularmente, creo que las familias se pueden organizar de otra manera y se puede ir por otros caminos que no lleven inevitablemente a esto. Dentro del sistema tenemos posibilidad de escaparnos. Comprar cosas, sí, pero no poner toda la felicidad en ello, ser competente, pero no competitivo, devolver a los niños tiempo, relación con sus padres, con sus abuelos. Los objetos materiales nos están desplazando, estamos poniendo toda la carne en el asador en cosas que son prescindibles.

4 comentarios:

  1. ME HA INTERESADO MUCHO ESTE COMENTARIO.SÓLO AÑADIR QUE LOS NIÑOS DE HOY CARECEN DE INGENIO PARA REALIZAR CUALQUIER COSA, TODO SE LO DAMOS HECHO.
    LÓGICAMENTE, TENDRÍAN QUE ESTAR MÁS TIEMPO CON SUS PROGENITORES Y PARA ELLO TENDRÍAN QUE HABER HORARIOS MÁS FLEXIBLES PARA LAS MADRES, QUE SON EL ALMA DE LA FAMILIA. PODRÍA EXTENDERME MUCHO MÁS......
    SALUDOS CORDIALES.

    ResponderEliminar
  2. que lindo blog Paloma!! no lo conocia , lo agrego a mis contacto.
    besitos

    ResponderEliminar
  3. Armando te contesto con el siguiente post. Un saludo desde un Madrid muy frioooo.

    Greisy aquí nos encontramos. Muchos besos.

    ResponderEliminar
  4. Hola Paloma: Muy de acuerdo. Yo agregaría que además carecen de tiempo para aburrirse, se les organiza todo el tiempo, incluso el recreativo, y si no, se les coloca frente a la tele, que es una entretenimiento pasivo. De verdad estar aburridos y tener que empezar a pensar que hacer para salir de ese estado de tedio es ya un gran ejercicio.
    A mi hija la embromo siempre cuando se lamenta que está aburrida, le contesto que "no sea/burra".

    ResponderEliminar